Mascarpone combina lo mejor de dos mundos: la profundidad terrosa y quesosa de la legendaria genética Cheese y la frescura afrutada de una Lemon Cherry. El resultado es una variedad que destaca no solo por su aroma único, sino también por su efecto versátil. Las flores desprenden un aroma cremoso, casi mantecoso, acompañado de una nota cítrica chispeante, un verdadero placer para los sentidos. La planta en sí es un sueño para los cultivadores de interior: compacta pero productiva, con un tiempo de floración de solo 8–9 semanas. Las flores son densas, resinosas y desarrollan una fascinante paleta de colores en tonos violetas y verdes. Gracias a su genética robusta, Mascarpone es también manejable para cultivadores avanzados que valoran la calidad y el sabor.